por :GLADYS PITRAU
El
pensamiento vivo de Perón
SER
PERONISTA
El
Movimiento Peronista está disociado, orgánica y políticamente, como
consecuencia de que sus "dirigentes" , cipayos serviles del poder
extranjero, se han sumado al reino de la mentira política. Hoy cualquiera se
dice peronista, o mejor justicialista,
actitud que es una verdadera burla a la Nación - de la que se ha
exiliado la Justicia - y al pueblo, que sufre las crueles consecuencias de la
injusticia, instrumento de sometimiento y desarticulació n nacional. Por
ello, cuando se leen mendaces documentos de aquellos que se reivindican como
continuadores o herederos del general Perón -tal el caso del de los
"montoneros" emitido en Mendoza, o el de la conjunción clerical, de
derecha y de izquierda, conocido como "Documento de las manos",
creemos conveniente volver a los fundamentos doctrinarios del peronismo y
revivir en el magisterio político del mismo Perón, qué es ser peronista.]
Para ser
peronista no es suficiente haber intervenido en nuestro Movimiento, no es
suficiente haber sido elegido para una función dentro del mismo, no es
suficiente decirlo y que lo digan los demás: es necesario e imprescindible
que lo sienta profundamente.
Ser
peronista
es hacer bien a la Patria, representado por la felicidad de sus hijos y por la
grandeza de la Nación.
Ser
peronista
es luchar por la bandera azul y blanca, aliados todos por la causa común de
los argentinos y por la dignidad argentina. Es levantar la bandera argentina como
país socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano.
Ser
peronista
es entender que hay una sola doctrina, la peronista; una sola bandera, la de
la Patria, y una sola grandeza, la de esa bandera y esa Patria.
Ser
peronista es tener en un bolsillo la doctrina, leerla diariamente y después
comprenderla, y luego sentirla. Cuando eso haya sido realizado, podrá
entonces decirse que ese hombre tiene alma peronista.
Ser
peronista
es trabajar en todas partes por el peronismo; en la casa, siendo un buen padre
de familia; en el trabajo, cumpliendo nuestras obligaciones; y en las
conversaciones, predicando nuestra doctrina; en la calle, tratando de no
perjudicar al Estado con ninguna de nuestras acciones o de nuestros actos.
Vale decir, haciendo vida peronista. Así se honra al Movimiento y así
se hace peronismo.
Ser
peronista
es ser un esclavo de la ley. Ha de tener también una ética peronista, porque
no solamente es delincuente aquel que viola la ley, sino que también es
delincuente, en la medida que abusa de su libertad, el que viola las leyes de
la convivencia humana en perjuicio de sus semejantes.
Ser
peronista
es dar ejemplo de patriotismo y de dignidad; es no escatimar trabajo ni
sacrificio, es templar el alma en el sacrificio y no en la ambición.
Ser
peronista
es recordar que hay una moral que cumplir, una familia que defender, una
Patria que honrar. Es tener respeto por la tradición y las costumbres, por la
familia, por la Patria y por el honor de la Nación.
Ser
peronista
es defender su propia dignidad con sus obras; es acostumbrarse a actuar en
equipo, sin sentido personal e
individualista, trabajando uno para todos y todos para uno.
Ser
peronista
es poner primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres. Esta
es nuestra doctrina. Esta es la doctrina peronista. La doctrina peronista
apoya a la verdad, la verdad desnuda, la verdad absoluta, tal cual la conciben
los hombres de buena voluntad y de corazón puro. Eso es peronismo.
Ser
peronista
es ser franco y abierto, no vergonzante, porque ello no se justifica sino en
los hombres que no tienen carácter, ni decisión, ni vergüenza. Es
pertenecer al Movimiento Peronista, movimiento comprensivo y humanista,
movimiento de orden y de amor.
Ser
peronista
es ser observante y rígido consigo mismo, porque antes de pretender dominar a
los demás es menester dominarse a sí mismo. Es pensar por sí y defender lo
justo y conveniente para la Nación.
Ser
peronista
es tener férrea e inquebrantable voluntad. Es trabajar, es sacrificarse con
la más alta dosis de abnegación, para que, mediante nuestros esfuerzos,
pueda construirse una escalera interminable por la cual ascienda el pueblo
hacia la felicidad.
Ser
peronista
es conocer el panorama del país: que esté impulsado hacia los objetivos de
la nacionalidad, que se interese por la causa pública como si se tratara de
su propia casa, porque la Patria es la casa grande de todos los hermanos de
esta inmensa familia argentina.
Ser
peronista
es hacer que el pueblo decida, ya que gobierna por intermedio de sus
representantes, y es para el pueblo, exclusivamente para el pueblo, para el
que estamos obligados a trabajar.
Ser
peronista
es vigilar, dentro del peronismo, a los hombres que no cumplen con su deber, a
los peronistas vergonzantes, a los infiltrados y a los aprovechadores, para
ser con ellos totalmente intolerantes.
Ser
peronista
es persuadir de la sinceridad, de la verdad y de la lealtad de nuestra causa a
todos los argentinos, para que en los actos eleccionarios voten por nosotros y
no por nuestros adversarios.
Ser
peronista
es no esperar órdenes, es hacer. Es tener un amplio espíritu de iniciativa.
Iniciativa en la casa, iniciativa en el trabajo, iniciativa en el partido,
iniciativa en la unidad básica e iniciativa en la calle.
Ser
peronista es ser un predicador del peronismo.
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