Los corredores bioceánicos
fluvio-ferroviarios en la integración de Suramérica
Por
Alberto Buela (*)
Desde
hace más de tres años en el marco del Primer Encuentro de Pensamiento Estratégico
de la Patria Grande(29-3-01 en Buenos Aires) y desde el marco de pertenencia de
la CGT-disidente, venimos planteando la denominada Teoría
del Rombo.
Vinieron
luego, el Congreso de Trabajadores Bolivarianos en Caracas (2002);
el Segundo Encuentro(2002); el Foro Social Mundial de Porto Alegre
(2002); el Tercer Encuentro(2003) y múltiples congresos en el interior del país.
Todos ellos con la participación de personalidades políticas, académicas y
consulares de los países de América del Sur. Se realizaron además
publicaciones de todo tipo para su difusión, incluso quedó plasmada en un
libro Metapolítica y Filosofía (Buenos
Aires, Theoría, 2002).
Todo
esto para decir que cuando hablamos de la Teoría
del Rombo lo estamos haciendo sobre algo medianamente conocido,
estudiado y aceptado. Se denomina así porque es el pensamiento
que busca expresar una Nueva Estrategia Suramericana y que en su
formulación plantea la unión de cuatro vértices: Buenos Aires, Lima, Caracas
y Brasilia, lo que forma un irregular rombo.
Esta
teoría busca una complementación de Mercosur más Pacto Andino a través de la
consolidación de un gran espacio en América del Sur, que reúne las características
de bioceánico, económicamente autocentrado, tecnológicamente complementario,
políticamente confederado e interconectado entre sí mediante el
aprovechamiento de los 50.000 km. de ríos navegables en su corazón interior,
en su heartland.
4.-
La hidrovía Paraná- Paraguay que une los puertos de Sao Paulo (Brasil) con el
puerto de Ilo en Perú con 3440 Km. de vía fluvial, vinculado al corredor vial
de 570km. que une Puerto-Suarez (Bolvia)-Corumbá (Brasil) con Santa Cruz de la
Sierra, que acaba de ser terminado con la cooperación de lal Unión Europea en
Bolivia.
Desde
Santa Cruz a Cochabamba con
la construcción del pequeño tramo ferroviario a Aiquile, quedan unidas
La Paz-Santa Cruz por vía férrea. Luego La Paz-Arica (Chile) o La Paz –Ilo
(Perú).
Es
este el corredor bioceánico que nosotros, los argentinos,
debemos privilegiar por varios motivos.
En
primer lugar porque fortalece uno de los ejes interiores de la Teoría
del Rombo, aquel que envuelve
al heartland continetal por el
lado sur. Permite una circulación rápida y económica de mercadería y gente,
habida cuenta que los transportes fluviales y ferroviarios son los más baratos,
al poder transportar grandes volúmenes. Son los menos contaminantes y los que
tienen menor impacto ambiental.
La
vinculación de los puertos de Santos (Brasil) e Ilo (Perú) o eventualmente
Arica(Chile) evita y elimina de plano la teoría
del arco, de la vieja estrategia brasileña, muy bien aprovechada por
Chile, hasta ahora.
Esta
teoría del arco fue
denunciada por Perón en la Escuela Superior de Guerra en una conferencia de carácter
reservado en noviembre de l953 cuando afirmó: tenemos
que quebrar la estrategia del arco que va de Río a Santiago y crear una nueva
para América del Sur y
proponía a renglón seguido un área de unión aduanera y libre comercio entre
Argentina, Brasil y Chile denominada ABC.
Hoy
como denuncia el brillante trabajo de Mario Meneghini: Con el
eje Chile-China, se nos quiere imponer bajo ropajes nuevos la vieja teoría
del arco, que se llevaría a
cabo bajo la mascarada de un Proyecto de las Regiones Centro-Cuyo, que viene a
cortar a la Argentina en dos para que puedan salir los productos brasileños por
el puerto chileno de Coquimbo a través del paso de Aguas Negras en la provincia
de San Juan. Todo ello bajo financiación china de 250 millones de dólares.
Hay
que decirlo con todas la letras. Cualquier corte horizontal de la Argentina
sólo se puede hacer por carretera vial y se haga por donde se haga, sólo
beneficia exclusivamente a Chile y al comercio del sur de Brasil. Parte a la
Argentina en dos dejando el Norte Grande librado a su suerte de ser siempre una
gran región del futuro. Cuando en realidad, este Norte Grande
cuenta con las mejores condiciones geoestratégicas para constituirse en un
engranaje continental que alimente tanto a Brasil, Paraguay, Chile, Bolivia y
Perú. Basta mirar el mapa y tomar nota detenida de distancias, accidentes geográficos
y ventajas comparativos para darse cuenta que Puerto Suárez (Bolivia) y Corumbá
(Brasil) dos ciudades separadas por el río Paraguay están a distancias
equivalentes de La Paz, Brasilia, Sao Paulo, Asunción y Salta(Argentina), que
forman entre ellas un rectángulo casi perfecto.
Nosotros
defendemos y proponemos como el más beneficioso para América del Sur este
corredor bioceánico mixto (marítimo, fluvial, ferro-vial) que tiene como gozne
Corumbá-Puerto Suárez. En donde Argentina puede integrarse desde tanto desde
Corrientes como de Salta.
El aporte de la Comunidad Económica Europea a Bolivia en la construcción del vínculo entre Puerto Suárez y Santa Cruz de la Sierra, nos está indicando una inteligencia sobre este asunto de vital importancia geoestratégica para nuestra región. Está en nosotros captarlo y redimensionarlo con un sentido propio y para beneficio nuestro. La construcción de un gran espacio autocentrado como son los 18 millones de kilómetros cuadrados suramericanos no es un chiste ni una idea baladí, es la construcción de un poder, y eso siempre despierta los celos y resistencias de aquellos que hoy lo tienen.
No
tenemos ningún reparo, y forma parte de las relaciones bilaterales entre dos
Estados, en que nuestras provincias limítrofes con Chile saquen por allí todas
sus mercaderías, pero que no se disfracen dichas salidas, con la bandera de la
integración suramericana.
Por
favor, que no se amañen falsas razones para que Argentina a su costo tenga que
mantener 1200 km. de rutas para que transiten alegremente los camiones de Brasil
y Chile, que no aportan ningún beneficio ni al Estado nacional ni a la
comunidad argentina, ni a la integración.
La
Confederación Suramericana va más allá de las buenas relaciones bilaterales
entre Estados, pasa, más bien, por la integración de los grandes vértices de
poder continental como lo son Buenos Aires, Brasilia, Caracas, que hoy tienen líderes
políticos afines, y en menor medida Lima. Si nos desviamos del fortalecimiento
de los ejes marcados por este rombo
imaginario, creando
artificiales e interesados corredores bioceánicos lo que vamos a lograr es, más
bien, la desintegración de Suramérica.
(*)
filósofo