Fuente Clarin

Fueron anónimos por no más de dos horas. El presidente de Aerolíneas Argentinas, Antonio Mata, compró (para donarlo al Estado argentino) el sudario con los colores de la Bandera nacional que envolvió el cadáver embalsamado de Evita cuando regresó definitivamente a nuestro país. Pagó 130 mil euros, unos 160 mil dólares. El empresario Francisco de Narváez, ex dueño de Casa Tía, se llevó la biblioteca de 1.150 volúmenes de Perón por 120 mil euros (148 mil dólares) y por otros 75 mil (93.000 dólares) hizo bajar el martillo por el uniforme de gala que vestía el general cuando asumió el poder en su tercera presidencia.

Estos fueron los tres lotes "estrella" de los 56 que integraban la "memorabilia" de Perón y Evita, unos 2.000 objetos que la filial romana de la casa inglesa de remates Christie's subastó ayer por la tarde en su lujosa sede del palacio Massimo Lancilotti, ubicado en la céntrica plaza Navona.

"Son 130.000 euros. ¿Qué hago?", dijo Hortensia Posteraro, la gerente de Aerolíneas en Roma a su interlocutor de Buenos Aires, a través del teléfono celular que tenía sobre el regazo, conectado a su oreja derecha con un audífono. La respuesta no la escuchó Clarín, que estaba detrás de ella, pero debe haber sido "compre", porque Hortensia levantó la mano y el regocijado rematador Fabio Bortolo golpeó enseguida el martillo contra la tarima en medio de los aplausos.

El misterio sobre la identidad del comprador se develó horas más tarde, en Buenos Aires, cuando fuentes de Aerolíneas confirmaron que se trataba de Antonio Mata. "El motivo de la compra es el convencimiento de que una pieza de gran valor histórico para los argentinos no debe quedar fuera del país. La intención del señor Mata es poner el sudario a disposición del Estado argentino para que sea preservado como patrimonio histórico nacional", dijeron. Y confirmaron que la tela será exhibida en Buenos Aires, a mediados de la semana próxima.

La subasta empezó puntualmente a las tres de la tarde, hora de Italia. A la derecha del podio del rematador se sentaron media docena de empleados de Christie's con teléfonos para contactar a los participantes que habían reservado su intervención y que rigurosamente habían dado garantías bancarias. También había un par de computadoras para quienes preferían hacer ofertas por Internet. Enfrente, sentados en sillas coloridas, el público y una treintena de periodistas, operadores de televisión y fotógrafos. Completando la escena, la gran biblioteca de Perón, los tres velos de seda de la mortaja de Evita y el resto de los objetos, cuya propiedad figuraba a nombre de la Fundación por la Paz y la Amistad de los Pueblos, que preside Mario Rotundo, ex secretario de Perón.

La primera puja de la subasta fue por el uniforme de gala. Y tuvo como protagonistas a Cristiano, un empleado de la casa de remates que tenía del otro lado de la línea telefónica al empresario argentino Francisco de Narváez, y Grazia, también agente de Christie's, que hacía ofertas por Jorge Landau, apoderado del Partido Justicialista. Ganó De Narváez, quien compró también la biblioteca personal de Perón tras derrotar por segunda vez al dirigente peronista.

"Francisco consiguió lo que buscaba: que estos objetos quedasen en la Argentina. Todavía no definió qué hará con ellos: no hay un proyecto concreto", admitió un vocero del empresario, quien ayer siguió el remate desde los Estados Unidos.

Se esperaba que por el abrigo que lució el ex presidente en junio de 1974, cuando pronunció su último discurso desde el balcón de la Casa Rosada, hubiera un mano a mano ardoroso y una cotización estelar. Pero no: se vendió en 4.800 euros (casi 6.000 dólares) que pagó Landau en nombre del PJ.

Entre los objetos que encontraron nuevo dueño estuvieron un lote con varios espejos pequeños, un marco de fotografías y un carillón que pertenecieron a Evita (6.200 euros), la lápida del perro Canela, mascota de Perón en Madrid (1.500 euros), y una carta de Juan Manuel Fangio al General (250 euros). En total, se recaudaron 400.000 euros (unos 495.000 dólares). Y cada comprador le pagó a Christie's una comisión del 20%.



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Bajarle el martillo al peronismo. Fue el sueño eterno de rancias generaciones gorilas que habitaron la Argentina beligerante de los años 50 y 60. Y se concretó ayer en la casa de subastas Christie's de Roma. ¿Quién da más, quién da más? Un lote de objetos y símbolos de los padres fundadores del justicialismo aparecieron, de pronto, ofrecidos sin red al mejor postor. Sometidos a las leyes de la oferta y la demanda, donde la justicia social cotiza poco y ninguna marcha insolente se jactaría de andar por allí "combatiendo al capital".

Los compradores de los lotes más preciados ya hicieron saber que los animó un espíritu de reparación histórica. Es así que el manto que envolvió el cuerpo de Evita, libros y ropas del General y objetos diversos que acompañaron sus días no tendrán destinos exóticos, sino calorcito de hogar, mirada nostálgica y, por qué no, pasión militante que sobrevive a la globalización.

Está claro que ayer no sólo se remataron "cosas", sino también esencias: apagadas las pasiones originarias, domesticados odios y fanatismos pretéritos, forman parte ahora del patrimonio cultural de los argentinos. Son una porción de nuestra identidad recuperada. Y nutren una leyenda. El peronismo no es sólo una fuerza política. También es un poderoso sentimiento que nunca se va del todo, que siempre está volviendo.