Del primer gobierno peronista, deviene la liturgia nacional, popular y revolucionaria que instauró el 17 de octubre como el día de la lealtad. Sobrevive hoy a esa epopeya una corporación de millonarios y exitosos que acampan a la sombra del Partido Justicialista.
La historia me llegó contada por viejos militantes
peronistas de la Resistencia, de esa época en que el peronismo era 90% de acción,
y el 10% de debate restante era que Perón vuelva a la Argentina, y no había
nada mas para hablar.
En un departamento de la calle Paraguay estaba escondido Carlitos Caride, el
loco; podía estar con alguna otra persona, no lo recuerdo; el punto es que habían
cometido un hecho y el producido del mismo estaba en el baño, mas precisamente
en la bañadera, que rebalsaba de billetes.
La plata era para comprar armas, financiar diarios, mantener familiares de compañeros
presos, no lo sé; el loco sabía que lo buscaban, también que se podía ir;
era cuestión de salir del circuito de la política un tiempo y listo, eligió
quedarse y esperar, y entonces llegó la patota con un comisario de la 19 a
cargo, que reventó la puerta de una patada; adentro lo recibió el loco que lo
cosió a balazos.
Dicen que Caride estuvo una semana secuestrado en el Departamento Central de
Policía y allí le quemaron los testículos de tanta maquina que recibió, lo
pasearon por las galerías del segundo piso delante de toda la oficialidad y la
tropa que lo miraba desde los otros pisos y el patio del departamento.
Caride como otros muchos compañeros vivieron épocas de enormes privaciones y
de enormes compromisos: la plata no era para uno aunque hubiese hambre. La
pobreza, la sencillez y sobre todo la honestidad de esos tipos era brutal, se
podía morir por todos pero nunca vivir para uno mismo.
La opción de Caride en el peronismo está muerta tanto como él, esa, la de
morir por todos, la del coraje que esta solo reservada para algunos, pero también
lo está la de la honestidad, ni siquiera brutal, tan solo simplona, cotidiana
esa que termina poniendo en desvelo a esos iconos como él, habitantes de un
santuario profanado, ya no por dinero rebalsando de una bañera, sino por el
otro dinero, el que es atento y servicial, el que fabrica amnesias, tuerce
voluntades y termina amasando olvidos.
De aquellos años del primer gobierno peronista, deviene la liturgia nacional,
popular y revolucionaria que instauró el 17 de octubre como el día de la
lealtad, recordando esa pueblada heroica que pugnaba por encontrarse con el líder
inundando las calles de Buenos Aires, y corriendo con banderas en alto: era eso
la expresión mas alta, mas pura y mas digna de un movimiento popular y
revolucionario que murió cuando murió el líder.
Sobrevive hoy a esa epopeya, a esa pintura de millones de anónimos y de mártires
una corporación de millonarios y exitosos que acampan a la sombra del Partido
Justicialista; desde allí, desde esa carcaza maldita aniquilaron hace mucho la
epopeya del movimiento político mas autentico y original de la Argentina, y
seguramente también de Latinoamérica.
El Partido Justicialista, que signa hoy el destino de esta nación, es una
fuerza política que gobernó o cogobernó el país desde el regreso de la
democracia hasta la fecha, que es responsable del progresivo empobrecimiento de
nuestro pueblo y el ofensivo enriquecimiento de toda su clase dirigente.
A diferencia de Carlitos Caride el dilema del llamado cuadro peronista de hoy es
encontrar la bañera con plata y poder salvarse; por supuesto existen
innumerables ejemplos de compañeros mas sacrificados y honestos que Cristo,
pero el “cursus honorum” partidario, el encanto de la gestión de gobierno,
la metáfora de la construcción y acumulación del poder tiene la salvación
individual como única meta.
Es bueno entonces recordar a Carlos Caride y a los miles de hombres y mujeres
que caminaron y caminan hoy los senderos de esta Argentina profunda.
Carlitos Caride seguro que esta caminando lento con las comunidades indígenas
del Chaco y Formosa y resistiendo con fuerza el lento genocidio provincial,
peleando el hambre con mujeres y chicos tucumanos, acompañando al obispo Olmedo
en su pelea por los comedores escolares en Jujuy, resistiendo el remate de
tierras y la depredación en Salta.
Estas vidas como la de Caride sobrevuelan ya muy alto junto a Perón y a Eva por
encima del cotillón y el merchandising, y son referencia para conductas mas
dignas y causas mas grandes y trascendentes que la del partido de los
millonarios exitosos