En
1955 la dictadura militar que toma el poder promulga el decreto ley Nro. 4164,
que entre otras cosas, prohibia el uso o tenencia de cualquier imagen que
aludiera directa o indirectamente al regimen depuesto, asi como otras absurdas
medidas de censura visual, oral y escrita. Yo creci en medio del miedo que
provocaba el solo contacto con los libros, laminas y escritos, producto de
aquellos 10 años del gobiemo peronista.
En
la decada del 70, la asombrosa explosion de militancia, saco del letargo aquel
oscuro legado prohibido, ante mis ojos se revelaron una cantidad de revistas,
libros, manuales, afiches, fotos, y a traves de esas imagenes adivine todo un
mundo, una utopia perdida, una arcadia de ciudades infantiles, atomicas,
deportivas. Era la Argentina oscura que irrumpia en el magico territorio de la
consumacion de los deseos. ¿Como fue posible que todo eso permaneciera tantos años
en el olvido de tanta gente?
Los
10 años del peronismo fundacional habian dejado un repertorio iconografico de
una creatividad, cantidad y rareza solo comparable a lo que produjeron otras
grandes ideologias del siglo veinte, sin duda de ellas se nutrio el peronismo,
desde la grafica modernista del fascismo italiano, o el constructivismo
sovietico hasta las hogareñas campañas publicitarias del confort
norteamericano de posguerra, si a esto sumamos los tragicos registros de
bombardeos, fusilamientos, iglesias en llamas junto a la saga de momias
itinerantes y amputaciones, el conjunto es abrumador e ineludible.
Sin
embargo nuestros artistas plasticos, tal vez cumpliendo los articulos de ese
insolito decreto olvidaron aquel poderoso y tragico periodo, docilmente
adoptaron el buen gusto internacional, y si de pintar bombardeos se trataba,
realizaron innumerables versiones de Guemica, conmovidos muchos años despues
con aquel hecho tragico, pero ninguno se inspiro con los sangrientos bombardeos
de Plaza de mayo.
La
decada del 60 y 70 encontro a nuestros pintores, inspirados en otras
revoluciones, un brindis por Stalin (parodiando a Picasso), era mejor que
cualquier referencia a nuestro movimiento de masas y a su tirano profugo.
El
arte politico de aquellos años ignoro por completo al peronismo. Cuando Berni
sale por el conurbano bonaerense buscando chapas y residuos para sus excelentes
cuadros de montaje, elimina cualquier signo que muestre la realidad
abrumadoramente peronista del interior, sin querer continua cumpliendo los
mandatos de aquel decreto-ley, ¡Que duda cabe que Ramona Montiel, era
peronista, y que en algun lugar de su miserable habitacion habria algun
altarcito dedicado a Evita?, o acaso era una rara prostituta marxista-leninista?
. Arturo Jauretche se referia a la gente con esta actitud, con su lenguaje, hoy
politicamente incorrecto, como tilingos vendepatrias. El ojo con el que mira el
tilingo necesita de una homologacion externa y el peronismo como producto
cultural es cosa de negros, y necesita ser visto con un tercer ojo que mire
hacia adentro.
Es
sabido que el peronismo aporto la mayor cuota de muertos en salvajes golpes
militares y en la lucha por recuperar la democracia, sin embargo, la maldicion
del cabeza se hace sentir, y hay muertos de primera y muertos de segunda. Unos
generan instituciones y memoria, y otros solamente olvido. Ni los bombardeos de
plaza de Mayo ni los posteriores fusilamientos tienen un digno recordatorio.
Es
el propio peronismo que asimila cualquier holocausto y rapidamente metaboliza a
sus muertos, Ni el general Peron tiene, aunque sea un mediocre monumento, Como
si lo tienen Balbin e Hipolito Irigoyen. .. ,
Todavia
hoy, muchos de nuestros prestigiosos criticos de arte se dan a la tarea de
limpiar todo rastro de nuestra produccion artistica, que muestre raices de
mestizaje latinoamericano y que nos singularice como tales. Es asi que cuando
desde 1os centros de homologacion se habla de arte latinoamericano, se mira
hacia Mexico, Brasil o Colombia, nunca hacia la Argentina, esa lejana patria de
europeos supemumerarios.