"La oligrquía ambiciona el regreso al poder total, la restauración de su régimen y la anulación del proceso revoucionario iniciado en 1943.
Conoce los obstáculos porque los ha palpado y reiteradamente se ha roto las narices contra ellos. Son: el Pueblo politizado, presente, activo; y el Ejército, colocado en su exacta ubicación nacional.
Al primero planea anestesiarlo mediante el terror; al segundo desarticularlo y reestructurarlo en milicia partidaria a sus ordenes.
La primera y potente inyección de anestesia la recibe el pueblo el 16 de junio de 1955. Ese día sucede en Buenos Aires algo espantoso y absolutamente inconcebible: una formación de aviones navales bombrdea Plaza de Mayo. El pretexto es matar a Perón, a quién suponen en la Casa de Gobierno, par alo cual se bombardea la plaza, se ametralla la Avenida de Mayo, y hasta hay un avión que regresa de su fuga para lanzar una bomba olvidada.
Cientos de cadáveres quedan sembrados en la plaza histórica y sus adyacensias, unos pertenecientes a civiles que habían acudido en apoyo al gobierno, y otros de anónimos transeuntes.
Es el primer castigo, la primer dosis de castigo administrada al Pueblo.
Es el fusilamiento aéreo, múltiple, bárbaro, anónimo, antecesor de los que luego realizarían en tierra firme con nombres y apellidos.
Entre ese grupo de aviadores, que mata desde el aire a una multitud y los agentes de la Plicía de la Provincia de Buenos Aires que "fusilan" a un núcleo de civiles en un basural, tirándoles a quemarropas sin previo aviso, solamente existe una diferencia de ubicación.
Este episodio criminal, este acto terrorista comparable al cañoneo de Alejandría y de ciudades persas efectuados por la flota inglesa, también con propósitos de escarmiento, no tiene antecedentes en la historia de los golpes de estado. poruqe hasta en la lucha entre naciones está proscripto el ataque a ciudades indefensas, y porque la guerra aérea, con el bombardeo a poblaciones civiles, ha sido una tremenda calamidad traída como novedad por la última guerra mundial, que ha merecido el repudio unánime universal.
Nuestro Pueblo, que estuvo alejado del escenario de esa guerra, que jamás pudo son su imaginación reproducir la imagen aproximada de un bombardeo aéreo, experimenta ese horror -el horror del siglo- en carne propia, por gestión de s propia aviación. Y esa aviación que nunca había tenido que bombardear a nadie, que no sabía lo que era un bombardeo real, hace su bautismo de guerra con s propio Pueblo, con s propia ciudad capital.
El 16 de Junio de 1955, sufrimos los argentinos nuestro "Pearl Harbour" interno, donde la VÍCTIMA ES EL PUEBLO y el AGRESOR ES LA OLIGARQUÍA . . ."
(Salvador Ferla, "Mártires y Verdugos", Ed.Revelación, 3ra.Edición, Octubre 1972)
IMEPU
Instituto por la Memoria
del Pueblo
Daniel Brión