Con
la Revolución del 4 de junio de 1943 se cierra la tristemente célebre DÉCADA
INFAME, en la que el pueblo era sometido al hambre, la miseria, enfermedades
sociales, al fraude y la corrupción.
Es
derrocado el presidente Castillo por una Junta Militar integrada por los
Generales Arturo Rawson, Pedro Ramírez y el Vicealmirante Saba H. Sueyro. El
Coronel Juan Domingo Perón es designado Jefe del Estado Mayor de la Primera
División del Ejército. La Presidencia queda a cargo del General Arturo
Rawson, quien renuncia el 6 de Junio y es reemplazado por el General Pedro P.
Ramírez, siendo su Ministro de Guerra el General Edelmiro Farrell y su Jefe
de Secretaría, el Coronel Juan Domingo Perón.
Decía
el General Ramírez: "Haremos panamericanismo práctico y con el resto
del mundo, nuestra política, al presente es de neutralidad, pero no ficticia,
sino leal, sincera. Esta Revolución no tendrá el giro que tuvo la del 6 de
Septiembre, cumpliremos lo prometido. Por ahora nuestro propósito es sanear,
sanear y sanear, después el pueblo y el tiempo dirán lo que debe
hacerse".
Y,
a pesar que diferentes posiciones se debatían dentro del gobierno, fue el
pueblo y sus organizaciones que tendrían un papel relevante en los
acontecimientos que se irían desencadenando y un conductor se asomaba así a
la historia a partir de su designación como Presidente del Departamento
Nacional del Trabajo primero y como Secretario de Trabajo y Previsión, después.
Comenzaba
a cambiar la historia, iniciando la era de la política social argentina, el
peronismo surgirá de este movimiento de origen militar que tenía raigambre
nacional, que evitó la asunción como Presidente de Robustiano Patrón
Costas, en un arreglo de los falsos demócratas con la Cámara de Comercio
Británica.
Los
que opinan que este fue un mero golpe de estado y lo igualan con el del 30 o
con la fusiladora del 55 se equivocan. Los acontecimientos del 43
representaron una Revolución auténtica, pues significó en lo interno un
verdadero cambio en la estructura anterior que estaba instalada en nuestro país
desde su mismo origen, enmarcado en la dominación británica en lo cultural,
político y económico y como ya mencionamos, utilizando el fraude y el
negociado como instrumento de supervivencia de un cruel sistema, del ESTATUTO
LEGAL DEL COLONIAJE, en el decir de don Arturo Jauretche. En lo internacional,
la bandera de la neutralidad, la concepción de una América Latina integrada
y una nueva mirada del mundo desde lo nacional y con la ideología que surge
de las necesidades y realidades de los pueblos sometidos y no de los
sometedores.
Finalmente,
este proceso desembocó en una de las elecciones más limpias de nuestra
historia hasta ese momento, y de él surgiría el movimiento nacional y
popular más importante de la América Latina: el Justicialismo.
“Cuando
en el año 1943 un grupo de hombres de armas decidimos liberar al país de la
dependencia extranjera, haciendo una verdadera Revolución Nacional, debimos
enfrentarnos también con un triste y agobiante panorama mundial. En un mundo
que venía de soportar una gran guerra, cuyas consecuencias es de todos
conocida”.
“Con
el alma llena de espíritu patriótico y sin mezquindades de ninguna especie,
aquellos revolucionarios del año 1943 lanzamos una Proclama, que yo mismo
escribía la noche anterior”.
“Y así nace el
Justicialismo, con las mismas frases de la mencionada Proclama Revolucionaria
del 4 de Junio de 1943..”
(Mensaje
leído en la IV Conferencia de Países No Alineados, realizada en Argelia, del
presidente argentino Tte Grl Juan Perón el 7 de septiembre de 1973)
"En
la mente de quienes concibieron y gestaron la Revolución del 4 de junio
estaba fija la idea de la redención social de nuestra Patria. Este
movimiento inicial no fue una "militarada" más; no fue un
"golpe cuartelero" más, como algunos se complacen en repetir; fue
una chispa que el 17 de Octubre encendió la hoguera en la que habrían de
crepitar hasta consumirse, los restos del feudalismo que asomaba por la tierra
americana." (...)
"Nuestra
revolución lanzó una proclama que si todos la leyeron, pocos la meditaron
profundamente. Se dijo que nosotros no teníamos plan. Voy a tratar de probar,
que nada hemos hecho desorbitadamente, sino que todo estuvo sometido a un plan
absolutamente racional, que no ha fallado en un ápice en sus
previsiones." (...)
"Fue
escrita en un plazo no mayor de quince minutos, a las 10 de la noche del día
3 de junio. Y digo esto, porque si hubiera sido el producto de una madurísima
reflexión, probablemente no hubiera reflejado la aspiración que sentíamos;
porque las proclamas no han de pensarse, sino que han de sentirse. Tienen como
todas las de su género, dentro de su absoluta sencillez, un contenido filosófico
que es necesario interpretar. Su texto, está dividido en tres partes."
"Primero,
plantea la situación. Después, va directamente a los objetivos, enumerándolos
en su contenido político, social, histórico y de política internacional.
Finalmente, cierra la misma un mensaje de contenido ético y patriótico."
"El
planteo de la situación, comprende cuatro párrafos, en los cuales justifica
-digamos así- la intervención de las Fuerzas Armadas en un panorama que por
impulso de las circunstancias no corresponde a su misión específica".
"Inmediatamente
después de enumerar estos principios, aparece una recomendación a todos los
que participaron en esta revolución, reflexión que inexorablemente se ha ido
cumpliendo. La defensa de tales intereses -decía- impondrá la abnegación de
muchos. Al mencionar esto, recuerdo a los camaradas que han sufrido o que han
quedado al borde del camino, porque no tuvieron la visión o la resistencia
suficiente para seguir adelante". ("Yo Perón". Enrique Pavón
Pereyra, 1993, editorial MILSA).
4
de junio de 1943
Al
pueblo de la República Argentina:
Las
Fuerzas Armadas de la Nación, fieles y celosas guardianas del honor y
tradiciones de la patria, como asimismo del bienestar, los derechos y
libertades del pueblo argentino, han venido observando silenciosa, pero muy
atentamente las actividades y el desempeño de las autoridades superiores de
la Nación.
Ha
sido ingrata y dolorosa la comprobación. Se han defraudado las esperanzas de
los argentinos, adoptando como sistema le venalidad, el fraude, el peculado y
la corrupción.
Se
ha llevado al pueblo al escepticismo y a la postración moral, desvinculándolo
de la cosa pública, explotada en beneficio de siniestros personajes
movidos por la más vil de las pasiones.
Dichas
fuerzas, conscientes de la responsabilidad que asumen ante la historia y ante
su pueblo cuyo clamor ha llegado hasta los cuarteles– deciden cumplir con el
deber de esta hora: que les impone Salir en defensa de los sagrados
intereses de /a Patria.
La
defensa de tales intereses impondrá la abnegación de muchos, porque no hay Gloria
sin sacrificio.
Propugnamos
la
honradez administrativa, la unión de todos los argentinos, el castigo
de los culpables y la restitución al Estado de todos los bienes mal habidos.
Sostenemos
nuestras
instituciones y nuestras leyes, persuadidos de que no son ellas, sino los hombres
quienes han delinquido en su aplicación.
Anhelamos
firmemente
la unidad del pueblo argentino, porque el Ejército de la patria, que es el
pueblo mismo, luchará por la solución de sus problemas y la restitución de
derechos y garantías conculcados.
Lucharemos
por
mantener una real e integral soberanía de la Nación; por
cumplir firmemente el mandato imperativo de su tradición histórica; por
hacer efectiva una absoluta, verdadera y leal unión y colaboración americana
y cumplimiento de los pactos y compromisos internacionales.
Declaramos
que
cada uno de los militares, llevado por las circunstancias a la función pública,
se compromete bajo su honor:
-
A
trabajar honrada e incansablemente en la defensa del honor, del bienestar, de
la libertad, de los derechos y de los intereses de los argentinos;
-
A
renunciar a todo pago o emolumento que no sea el que por su jerarquía y grado
le corresponde en el Ejército;
-
A
ser inflexibles en el desempeño de la función pública, asegurando la
equidad y la justicia de los procedimientos;
-
A
reprimir de la manera más enérgica, entregando a la justicia no sólo al que
cometa un acto doloso en perjuicio del Estado, sino también a todo el que,
directa o indirectamente, se preste a ello;
- A aceptar la carga pública con desinterés y obrar en ella sólo inspirados en el bien y la prosperidad de la patria.
Homenaje
de prensa Nacional alternativa a la revolución nacional del 4 de junio de 1943