EL
ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN LA ARGENTINA.
Por Mario Albornoz Rossier.
PARTE
I
Un
poco de historia:
No vamos a comenzar sin mencionar un poco de historia, ya que creo
necesario hacerlo para poder comprender mejor el origen de los sindicatos en la
argentina, institución tan noble y batalladora, como también representante de
parte de la gloria que llevan los trabajadores argentinos sobre sus espaldas, a
veces sin saberlo.
LAS GUILDAS provienen
de las tribus germánicas que habían llegado del norte de Europa, huyendo de
las hordas de Atila y sus hunos, la palabra original fue GILDI,
en el sentido de pago, pero se ha sostenido que la palabra GILDI tenía un sentido mas profundo y se quiere relacionar el
origen de las GUILDAS con las
asambleas y banquetes en honor a sus dioses paganos.
LOS THIASOI
en Grecia fueron alentadas por el sabio legislador Solón quien fomentó la
formación de los THIASOI o ETHAIRIA,
primitivas corporaciones Griegas a las que parece haber otorgado libertad de
acción en todo lo que no se opusiera a la Ley, algunas eran formadas por
inmigrantes para ayudarse mutuamente, otras se dedicaban a proteger sus
profesiones o sus transacciones comerciales, acorde con el propósito de Solón
de incrementar la prosperidad.
Según BURCKHARD, SCHWEITZER Y BIANCHI BONDINELLI, los artistas, o mejor los artesanos según la
opinión Griega y Romana, ocupaban un lugar muy bajo en la escala y consideración
social. Pero autores como GUARDUCCI, PHILIPP y LAUTER, han revalorizado el papel
social del artesano Griego.
Con la llegada de Alejandro Magno, la situación del artista o sea
el artesano cambió profundamente. Se dio una mezcla artística de elementos
griegos y orientales propia del Imperio creado por Alejandro Magno y que va a
caracterizar el arte Helenístico.
Por otro lado los romanos fueron excelentes catadores del arte
Griego. El artesano ocupaba un lugar bajo en la sociedad romana.
En contraposición con esto vemos en tumbas, innumerables tallas de
artesanos en sus talleres. Estos relieves están vinculados a la vida real
cotidiana, donde reside la vena verdadera y auténtica del arte romano.
El Cristianismo revaloriza el trabajo manual. Pablo, una de las
figuras cumbres del Cristianismo naciente era artesano.
Se puede afirmar de la existencia de la COLLEGIA en el último período de la República.
COLLEGIA,
es un derivado de la palabra COLLIGERE,
reunir, en español, una de las acepciones de la palabra COLEGIO,
es el sinónimo de corporación: “sociedad
de personas de una misma profesión”. Quien formaba parte del CORPUS
era un COLLEGA. Su ingreso era voluntario y su miembro era un RECEPTUS
IN COLLEGIUM, siendo un neófito hasta que se le revelan los secretos del
grado.
Existían COLLEGIA, con
distintos fines, desde los religiosos “COLLEGIA
PONTÍFICUM”. Para la extinción de incendios, ya que era una amenaza
permanente por la gran cantidad de construcciones de madera. Los gubernamentales
como el “MUNICIPIUM”, hasta los
integrados por profesionales y artesanos “FABRORUM”, que incluía hasta los mas humildes como los
basureros, pescadores, zapateros, fabricantes de pelucas, cocineros etc.
Los colegiados iban a la vanguardia de los ejércitos para preparar
los caminos, y a la retaguardia, con la misión de reconstruir lo arrasado para
poder continuar con la vida normal en los territorios conquistados. También
estaban los COLLEGIA FUNERARIUM, que
se ocupaban de dar sepultura digna a los cuerpos, y de organizar los rezos por
la salvación de su alma.
En las GUILDAS de artes
y oficios, los artesanos vendían directamente su producción y compraban en
conjunto con sus colegas las materias primas. El artesano y artista eran objeto
de un especial respeto. El enfrentamiento entre los comerciantes y artesanos
alcanzaron fuertes agitaciones gremiales entre el siglo XIII y principios
del siglo XIV, la revolución de las GUILDAS,
desencadenó la constitución de las llamadas GUILDAS de artes y oficios.
EL ORIGEN DE LOS SINDICATOS
EN LA ARGENTINA.
PARTE II
Los artesanos. Pioneros del
sindicalismo:
Cornelio Saavedra, los gremios quedan abolidos. En 1877 se crea lo
que luego conocemos como estructura gremial moderna la Asociación tipográfica
bonaerense, que al año siguiente de su creación realiza una huelga por la
reducción de salarios que afectaba a sus afiliados y que con el triunfo de sus
trabajadores, marcó la celebración del primer convenio colectivo de trabajo.
Ya estamos en presencia del nacimiento de los sindicatos en la Argentina.
En esta pequeña introducción del origen de los sindicatos en la
Argentina tenemos datos más que interesantes: primero que nacen en el año
1870. Segundo que los primeros sindicatos son de los artesanos. Tercero el
primer sindicato es el de los zapateros, cuarto nacen con un destino de lucha y
conflicto, ya que a poco de nacer los abolen. Quinto en 1877 nace la estructura
gremial moderna. Sexto se realiza la primera huelga y séptimo, se crea el
primer convenio colectivo de trabajo.
Como ya viéramos anteriormente, los primeros antecedentes se
remontan a la época de la colonia, y eran organizaciones similares a las de la
edad media, pero además de ser organizaciones de artesanos, tenían un cierto
carácter religioso, ya que la iglesia jugaba un papel dominante en la vida
social.
También debemos ver que las primeras organizaciones sindicales se
dieron en el contexto de una economía política y social muy determinada ya que
la gran inmigración llegó a modificar el desarrollo de la población
Argentina, que sufrió cambios en su crecimiento, composición y distribución
geográfica.
El país se desarrolló en función del puerto, lo que trajo
aparejado graves desequilibrios internos, el desmedido crecimiento del litoral
en perjuicio del interior del país, la estructura latifundista del campo
argentino, que gastaba los excedentes de este sector en importaciones de lujo
sin la canalización en el desarrollo del sector industrial y la postergación
del mercado interno.
En términos políticos, la oligarquía que basaba su poder en el
monopolio de la tierra y la ocupación del aparato del estado, y, ligado a la élite,
apareció el capital extranjero, en la forma de empréstitos públicos.
proletariado urbano y por el otro, integraron las capas medias
creando talleres y establecimientos pequeños.
Hipólito Yrigoyen, que asumió la presidencia en 1916, representó
un frente de clases con la presencia de: peones, artesanos, pequeños
industriales, pequeños ganaderos, militares y grupos médicos, y fue el primer
intento de limpiar el poder de la oligarquía.
Yrigoyen, se vio
sometido a una serie de vaivenes que hacían contrastar su política general con
las medidas impulsadas por el a la oligarquía de su partido, que trajo como
consecuencia, la semana trágica en 1919 y la masacre de obreros en Santa Cruz
en 1921/1922.
Los trabajadores Estaban sometidos a todo tipo de vejámenes, los
peones de minas, los obreros al rayo del sol a las 2 de la tarde, las
lavanderas, los vales de proveeduría, la explotación en el Chaco, las raciones
insuficientes. Todas, metodologías salvajes de sometimiento que se fueron
produciendo durante el nacimiento de los sindicatos.
Es este período pasamos por el anarquismo, el socialismo, el
sindicalismo puro o revolucionario, en el cual se crea la Federación Obrera
Argentina (F.O.A), la Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A), la Unión
General de Trabajo (U.G.T) y la Confederación Obrera Regional Argentina
(C.O.R.A).
ANARQUISMO:
Fue la corriente
prevaleciente en el período; gran parte de sus dirigentes eran extranjeros,
pero hallaron eco en los obreros autóctonos. Su base de sustentación se
hallaba en los talleres artesanales y en pequeñas industrias, donde, como señaláramos,
abundaban obreros con oficios mas calificados.
Esta
corriente se organizó con la llegada al país del anarquista italiano Errico
Malatesta (1885), quien propulsó la creación de sociedades internacionales de
carpinteros, ebanistas, y anexos.
accediendo
al poder por la fuerza; su irrupción les permitiría, después, destruir la
maquinaria del Estado, fuente de opresión.
La
inestabilidad social imperante, la marginización a la que se veían sometidos
la mayoría de los trabajadores y el clima de enfrentamiento social, constituían
el mejor abono posible para el florecimiento de las tendencias más
radicalizadas que, como el anarquismo, eran fuertemente impugnadas del sistema.
El debilitamiento de esta corriente y su progresivo ocaso se consumó hacia
finales del período, cuando dio batalla frontal contra el "Régimen",
durante el mes de enero de 1919 ("Semana Trágica" de Buenos Aires),
siendo abrumadoramente derrotada. Similar situación ocurría en la
Patagonia dos años después. Estos sucesos, que significaron una atroz
represión para la clase trabajadora, marcarían el declinamiento de la
confrontación directa contra el sistema y de la tendencia
"anarquista".
SOCIALISMO:
Sus primeros
antecedentes en el país se remontan a la fundación del Club
"Vorwarts" (1882), por parte de alemanes exiliados, el cuál daría
origen, mas tarde, al Partido Socialista. Esta corriente ideológica se plegó a
una postura legalista, siendo influenciada por la prédica de Eduardo
Bernstein dirigente del Partido Socialista Alemán, precursor de la
socialdemocracia. Sus postulados partían del supuesto de una larga
supervivencia de la sociedad capitalista, por lo que tendrían que replantearse
las luchas obreras, las que debían tender a la búsqueda de reformas que
modificaran las condiciones laborales y que, por un proceso evolutivo
gradual, condujeran a la transformación del sistema capitalista.
Consideraban primordial la conquista del Parlamento desde donde, a
través de una campaña esclarecedora y una acción decidida de beneficios a
la clase trabajadora se pudieran concretar nuevas estructuras sociales. En
función de este ideario se plantearon en el Congreso distintos temas sociales a
través de proyectos legislativos presentados por el socialista Alfredo
L. Palacios, que había llegado a la Cámara de Diputados en 1904. Esta corriente
logró sobre todo, cierta audiencia en el seno de las ascendentes clases
medias.
SINDICALISMO
PURO O "REVOLUCIONARIO": Esta corriente nació en el país a fines de 1904, como escisión
del Partido Socialista, constituyendo una agrupación que adoptó el nombre que,
en Francia e Italia, habían tomado los partidarios de esta organización
gremial.
general
revolucionaria, contra el capital y el Estado, lo que posibilitaría el control y dirección de la
producción por los propios trabajadores. Pero, atacaban al anarquismo en
cuanto a mezclar a la organización gremial con los dogmas ideológicos. Era
menos elitista y mas pragmática que el socialismo y menos extremista, aunque
tan "gremialista" como el anarquismo. Proveniente de una lectura
moderada del anarquismo, el "sindicalismo puro" - cuyo rol sería de
creciente importancia en el movimiento obrero nacional - adoptó una actitud
semilegalista, poco atada a un "dogma ideológico" y desconfiada de
los partidos políticos.
Postulada
la autonomía total de la clase obrera, tratando de cortar todos los puentes
que la ataran o ligaran al "mundo burgués", tanto desde el
punto de vista político como cultural. En este sentido, el proletariado debía
deshacerse de los intelectuales, esto es, de la figura de los "políticos
profesionales", metidos a dirigentes del movimiento obrero, que, por su
origen social como por su práctica cotidiana, alimentaban el espíritu de
tutelaje de la clase obrera, coartando su capacitación y desarrollo
independiente.
Si bien
diferían en tácticas y estrategias, el punto de coincidencia de las distintas
corrientes estribaba en las reivindicaciones inmediatas que perseguían: jornada
de ocho horas diarias, prohibición de empleo de menores de 14 años, abolición
del trabajo a destajo, descanso dominical y limitación del trabajo nocturno, un
mínimo de salario con base oro, a igual producción igual salario, tanto
para el varón como para la mujer, leyes que responsabilizaran a los
patrones por los accidentes de trabajo, concesiones de pensiones y subsidios a
los obreros ancianos y a los inválidos del trabajo
EL
ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN LA ARGENTINA.
PARTE
III
La
tercera posición:
En
estas luchas que eran netamente ideológicas/políticas, mientras en el resto
del mundo se tiende a diversificar las centrales obreras, en nuestro país se
tiende a unificarlas lo que representa una característica en el movimiento
obrero Argentino. En 1946, se unifica el movimiento sindical argentino en la
Confederación General del Trabajo CGT. La que nuclea a prácticamente a todos
los trabajadores Argentinos, en torno al pensamiento político peronista.
el
internacionalismo obrero traído por los inmigrantes con sus ópticas lógicamente
foráneas. No existía una tendencia nacional propia. Las corrientes sindicales
se repartían entre el comunismo, el socialismo y el anarquismo.
Solamente
a partir de 1943, acompañando al proceso de concentración industrial, con el
nacimiento de una doctrina nacional aparece una nueva etapa para el sindicalismo
argentino. En ella el movimiento crece en organización y se agiganta al tener
participación en el proceso nacional y popular.
Con la
revolución de 1943 se inicia un nuevo período que puede considerarse como de
gremialismo de masas. El nuevo movimiento político actuó como agente
catalizador del proceso sindical. Hasta entonces se había caracterizado por las
luchas entre corrientes ideológicas que mantenía alejado a los nuevos
trabajadores llegados a los grandes
centros y sin experiencia sindical.
El
estado crea la Secretaría de trabajo y Previsión demostrando un interés de
establecer relaciones con los dirigentes gremiales. Se realizan negociaciones
tendientes a lograr beneficios para el movimiento. Comienzan a celebrarse los
primeros convenios colectivos de trabajo y se sancionan decretos que se
constituyen en las primeras normas específicas sobre asociaciones de
trabajadores y profesionales. La CGT. Se consolida como institución rectora del
movimiento sindical y a partir de la reforma de sus estatutos en 1950, adquiere
facultades para intervenir a las asociaciones afiliadas.
La
revolución de 1955 o mal llamada revolución libertadora, intentó dividir al
sindicalismo argentino, cosa que se logra en 1957, cuando aparecen las 62
organizaciones peronistas, el movimiento de coordinación sindical, de extracción
comunista y los 32 gremios mayoritarios democráticos, demócratas liberales
ellos.
netamente
doctrinaria, ya que en la concepción justicialista de la comunidad organizada
el sindicalismo asume un papel descollante.
Decía
el general Perón en “EL SINDICALISMO
EN LA REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA”, que un sindicalismo atomizado, sin
representatividad social, sin influencia política, colonizado por ideologías
extrañas, esa fue nuestra realidad hasta 1943. El proceso revolucionario
abierto entonces comprendió, a través de la Secretaría de Trabajo y Previsión,
que había llegado el momento de una etapa integradora y constructiva en la misión
del movimiento sindical. Desde entonces el estado no combatió ni ignoró al
sindicalismo, sino que lo incorporó a una empresa creadora del país todo,
protegiendo sus organizaciones, afirmando sus derechos y definiendo sus
responsabilidades. Decía también que la organización política, es una
organización circunstancial. La organización gremial es una organización casi
de derecho natural, como la familia. De manera que es lo permanente, lo que
prevalece.
Las
organizaciones obreras tienen un gran sentido de responsabilidad de los
dirigentes y la férrea organización alcanzada, es por ello que los
trabajadores advirtieron que la defensa de sus intereses, solo pueden estar en
sus propias manos.
También
decía que: todos
los grupos sociales son necesarios para que el estado palpite: tanto la familia,
como el sindicato o el municipio, el centro de fomento o la región… todos
constituyen la savia que nutre a la nación. Sin ellos, sin el juego de los
intereses normales de toda vida humana, sin la libertad para que los hombres se
asocien y defiendan sus derechos, sin el respeto de las autonomías locales, el
estado se convierte en una masa informe de individuos dirigidos por un gobierno
macrocéfalo, absorbente y esterilizador de las ricas posibilidades de la vida
social.
gremialismo
a los filibusteros del campo gremial y a los agentes a sueldo; y con ello si
bien medraron políticamente para su conveniencia, fueron envenenando y
debilitando el ambiente gremial.
EL
ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN LA ARGENTINA.
PARTE
IV
Las
luchas intestinas
Luego
del exilio de Perón, los sindicatos comenzaron una carrera entre los sindicatos
leales y los entreguistas. Ya estaba enquistado el germen de la traición.
Con el surgimiento
del sindicalismo combativo, en Marzo de 1968, se divide la CGT. En: CGT. De los
Argentinos, liderados por el gráfico Raimundo Ongaro, que representaba a
sindicatos del interior, y del otro lado la CGT. azopardo, que respondía a
Vandor, que era más receptivo a las relaciones con los militares, a tal punto
que llego a intentar disputarle el liderazgo a Juan Domingo Perón.
Luego del
Cordobazo, donde se unieron militantes peronista, radicales, de izquierda,
estudiantes. También se sumaron los artistas e intelectuales de todo el país
el que concluyo con el paro y movilización del 29 de Mayo convirtiéndose en
una lucha callejera de tres días en la que hubo tiroteos, emboscadas,
barricadas y la implantación del toque de queda.
El 30 de junio de
1969, es asesinado el “lobo” Vandor, por un grupo terrorista que lo acusaba
de traidor. Esto ocurría en la sede de los metalúrgicos.
La década del 60
fue una década marcada por las rebeldías sociales en los sectores de la
comunidad. Mientras en la iglesia en el año 1967 se formó el movimiento de
sacerdotes tercermundistas o para el tercer mundo, con más de 500 adherentes
con una clara identificación peronista, el instituto Di Tella se puso a la
vanguardia artística con su centro de artes visuales, donde se empeñó en
reunir allí el teatro, música, plástica y expresiones audiovisuales entre
otras.
Pero además de
jugar con estas novedades como la “MENESUNDA” inventado por Marta Minujin o
los alegres “HAPPENINGS”, tuvo una visión artística de la protesta social
que vivía el país.
Los artistas fueron
más allá en la búsqueda de la identidad Nacional y latinoamericana,
especialmente en la muestra “Tucumán arde” realizada en la CGT. de los
Argentinos en Rosario, con participación de artistas sociólogos, donde se
busco una “estética del compromiso”.
Se consumían todas
las ofertas culturales “libros, revistas, películas, discos y casetes de música
folclórica” Mercedes Sosa, Ariel Ramírez, Eduardo Falú, Jaime Torres,
Atahualpa Yupanqui, etc.
Entre tantos
vaivenes es donde el cura tercermundista Carlos Mujica de la mano de los pobres
cobró importancia social ya que pregonaba que la cultura tenía que
socializarse y los villeros debían por ejemplo, opinar sobre la marcha de la
Universidad. Que juntamente con la vertiente religiosa posconciliar de fuerte
contenido social orientada al trabajo social y espiritual en las zonas
marginales. Hacían de este cura un icono
José Ignacio Rucci
asume en 1970 la Secretaría General de la CGT. luego de un largo camino
sindical que nace por la revolución libertadora (1955), donde formó parte de
la resistencia peronista, pasó por SOMISA, formó parte de la U.O.M; fue Rucci
uno de los más esclarecidos dirigentes sindicales que tuvo la Argentina, y fue
uno de los impulsores del retorno del Generál Juan
Domingo perón al país en Noviembre de 1972, donde todavía está en la
retina de los Argentinos la imagen de Rucci sosteniendo el paraguas para
proteger a Perón de la lluvia, “paraguas que nunca debió haber cerrado.
El 25 de Septiembre
de 1973, José Ignacio Rucci es asesinado a las 12.11, cuando salía de la casa
de calle Avellaneda 2953, en el Barrio de Flores.
Juan Domingo Perón
lloró por primera vez en público y expresó con gran congoja “ME CORTARON
LAS BOLAS”.
Luego del asesinato
la militancia montonera coreaba “RUCCI, TRAIDOR, SALUDOS A VANDOR”.
Pintadas similares
aparecieron en el conflicto con el campo donde se responsabilizo al
Vicepresidente de la Nación “Julio Cleto Cobos”, de desobedecer las
instrucciones de la Presidenta de la Nación “Cristina Fernández de
Kirchner”, de votar en contra de la Resolución Número 125, que aún hoy no
se ha resuelto, continuando el conflicto. Dichas pintadas rezaban “COBOS,
SALUDOS A VANDOR”.
Luego Perón echaba
a montoneros de la histórica plaza de Mayo.
EL
ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN LA ARGENTINA.
PARTE
V
La
dictadura del 76`y la era Ubaldini
Desde el año 1976
al año 1980, la CGT. Fue disuelta por bando de la dictadura militar y a partir
del 24 de Marzo de 1976, todos los argentinos fuimos duramente combatidos por
las fuerzas del mal llamado “proceso de reorganización nacional”. Nos
prohibieron las literaturas que ellos consideraban subversivas o inmorales. Las
reuniones públicas, las manifestaciones sindicales y toda otra manifestación
que permitiera o hiciera pensar. Todos éramos sospechosos.
En ese proceso
fueron torturados, encarcelados, ejecutados y desaparecidos más de 30.000
argentinos y algunos extranjeros, como las monjas francesas, y los que mejor
suerte corrimos, el encarcelamiento de seres queridos.
También nos
llevaron al conflicto de beagle y nos empujaron a una guerra como la de Malvinas
en 1982.
El 30 de Octubre de
1983 se realizan las elecciones nacionales que culminan con la asunción del Dr.
Raúl Ricardo Alfonsín a la presidencia de la Nación.
Saúl Edolver
Ubaldini inicia su carrera gremial como delegado en los frigoríficos
“Lisandro de la Torre y Wilson”.
En 1969 ingresó a
trabajar en una pequeña fábrica de levadura de la ciudad de Buenos Aires
–del sindicato de cerveceros-, y 7 años después fue elegido Secretario
General de Cerveceros.
Durante la
dictadura de 1976 o proceso de reorganización nacional Ubaldini fue parte del
proceso que llevo a la unidad a varias corrientes gremiales contra la dictadura
y los dirigentes sindicales colaboracionistas o “idiotas útiles, -diría Perón-”.
Participó de la comisión de los 25 (sindicatos de perfil combativo) que
convocaría al primer paro general contra la dictadura. Este proceso derivaría
en la fundación de la CGT. Brasil, en noviembre de 1980, de la que fue su
Secretario General, apadrinado por la comisión de los 25, las 62 organizaciones
Peronistas y Lorenzo Miguel. El 7 de Noviembre de 1981, convoca a una
manifestación por las calles de Liniers, que culminó con un acto de más de
10.000 personas frente a la iglesia de San Cayetano, siendo esta la primera
manifestación masiva en contra de la dictadura.
El 30 de Marzo de
1982, protagoniza la manifestación a plaza de Mayo, duramente reprimida por la
dictadura militar imperante.
Ya en democracia,
Ubaldini se referencia como uno de los principales opositores a Raúl Alfonsín,
se opuso a la reforma laboral a través de la Ley Mucci, convocando a una masiva
movilización a plaza del Congreso, en Febrero de 1984, el fracaso del gobierno
al intentar imponer la Ley, fortaleció la dirigencia de Ubaldini, quien, al
realizarse el congreso normalizador de la central obrera, fue elegido Secretario
General.
Es en el año 1986,
donde convoca a 13 paros generales contra el gobierno alfonsinista, con una gran
efectividad. En este contrapunto Ubaldini/Alfonsín, se acuño la muy famosa
frase: “el país no está para mantequitas y llorones” a lo que Ubaldini
respondió en un acto multitudinario en plaza de Mayo: “el llorar es un
sentimiento, pero mentir es un pecado”.
En el año 1990 Saúl
Ubaldini fue desplazado de su cargo de Secretario General de la CGT.
A fines de Enero
de 2001, la empresa Mora y Araujo, interrogaba sobre los motivos de
oposición actual de los sindicalistas al proyecto de reforma laboral,
presentado por el gobierno de Fernando De la Rúa en el Congreso de la Nación.
El 84% contestó que dicha oposición se realiza para defender sus propios
intereses y solo el 7% contesto que es para defender los intereses de los
trabajadores, el resto contestó: no sabe, no contesta.
EL
ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN LA ARGENTINA.
PARTE
VI
conclusiones
personas, es un fácil
caldo de cultivo para las más extrañas concepciones políticas e ideológicas.
También decía en
sus clases magistrales: “UNANSE, TRABAJADORES, UNANSE”.
Los trabajadores de
la República Argentina esperamos una verdadera autocrítica de los
sindicalistas ya que hasta ahora, no la ha habido, de lo contrario llegará el
momento en que el pueblo pierda la paciencia y haga tronar el escarmiento,
marchando con la cabeza de sus dirigentes.
Se deben reabrir
las viejas escuelas sindicales. Para poner de pie al sindicalismo argentino que hoy, se encuentra de rodillas ante
las prebendas que tienen, cada ves son más las reivindicaciones que los
trabajadores perdemos por la inacción de los
dirigentes que se han convertido en idiotas útiles, olvidando o despreciando lo
mejor que tiene esta tierra “LOS TRABAJADORES”.
Las épocas
heroicas no han pasado, pues el enemigo sigue cerca y acecha, hoy acecha el
bolsillo de los trabajadores, la dignidad de los trabajadores, la vida de los
trabajadores, la solidaridad de los trabajadores, la unidad de los trabajadores.
Hoy mas que nunca se debe honrar la memoria de Rucci, de Ubaldini, de las tablas
de sangre del peronismo, los mártires de la Revolución Libertadora, de los
fusilamientos de José León Suárez, de los desaparecidos por el Proceso de
Reorganización Nacional, de Tanco, de Cogorno, de Valle, y de todos los
trabajadores anónimos que dieron su vida en aras de una comunidad organizada,
de un pueblo feliz, de una Patria Justa, Libre y Soberana, de una juventud sana
de una niñez feliz que como dijera Evita donde “se
les enseñe a reír desde pequeños”. Cada uno de nosotros es responsable
de ponerse el bastón de mariscal en la mochila y marchar. Marchar con la
bandera alta y la divisa clara. Por que un dirigente que se sirve del cargo no
es un dirigente. Es un traidor. Y todos somos dirigentes.
FUENTES:
Historia
sindical - Facultad de Ciencias Económicas – UNaM. Ambrosio César Lafuente
(abogado).
Historia
del movimiento obrero 1877/1919 – Industrialización incipiente y predominio
del sindicalismo anarquista.
El
sindicalismo en la revolución justicialista (cartilla doctrinaria Nº 3).
La
comunidad organizada y el estado justicialista (cartilla doctrinaria Nº 2).
www.wikipedia.org.ar